Volver al blog
Sustentabilidad10 min3 feb 2026Act. 12 mar 2026

Economía circular en Chile: cómo medir el impacto real de tu empresa

¿Qué es la economía circular?

La economía circular es un modelo económico que busca eliminar el concepto de residuo. A diferencia del modelo lineal tradicional (extraer, fabricar, usar y botar), la economía circular propone mantener los materiales, productos y recursos en uso durante el mayor tiempo posible, extrayendo el máximo valor de ellos y recuperándolos al final de su vida útil.

En la práctica, esto se traduce en diseñar productos más durables, reparables y reciclables; en reutilizar componentes y materiales; en reciclar lo que no se puede reutilizar; y en valorizar energéticamente solo lo que no se puede reciclar. El vertedero se convierte en la última opción, no en la primera.

Para las empresas, la economía circular no es solo una aspiración ambiental: es una estrategia de negocios que reduce costos de materia prima, genera nuevas fuentes de ingreso, fortalece la relación con clientes conscientes y anticipa regulaciones cada vez más estrictas.

La hoja de ruta de Chile hacia la economía circular 2040

En 2021, Chile lanzó su Hoja de Ruta para la Economía Circular al 2040, un plan estratégico que establece metas ambiciosas para transformar la forma en que el país produce, consume y gestiona sus residuos. Esta hoja de ruta fue elaborada con participación de sectores público, privado, académico y de la sociedad civil.

Los objetivos principales incluyen:

  • Generar un 25% menos de residuos per cápita respecto a 2020.
  • Aumentar la tasa de reciclaje general al 65% de los residuos sólidos municipales.
  • Generar 180.000 nuevos empleos verdes vinculados a la economía circular.
  • Aumentar la productividad material del país en un 60%, es decir, generar más valor económico por cada tonelada de recurso utilizado.
  • Eliminar los vertederos ilegales y asegurar que el 100% de los residuos se gestione en instalaciones autorizadas.

La hoja de ruta identifica sectores prioritarios como construcción, minería, alimentos, envases y textiles, y propone acciones específicas para cada uno. La Ley REP es uno de los instrumentos principales para avanzar hacia estas metas, pero no el único: se complementa con incentivos tributarios, instrumentos de financiamiento verde, compras públicas sustentables y programas de innovación.

¿Cómo participan las empresas en la economía circular?

Cada empresa puede contribuir a la economía circular en Chile desde su propia realidad operativa. No se necesita reinventar el modelo de negocio completo; se trata de incorporar prácticas circulares de forma progresiva:

Reducción en la fuente

Optimizar procesos para generar menos residuos es el primer y más efectivo paso. Esto puede incluir: reducir embalajes innecesarios, optimizar cortes de material para minimizar mermas, sustituir materiales de un solo uso por reutilizables, y mejorar el mantenimiento preventivo de equipos para extender su vida útil.

Reutilización y remanufactura

Antes de reciclar, evalúa si los materiales o productos pueden tener una segunda vida en su forma actual. Pallets reparados, envases retornables, equipos electrónicos reacondicionados y ropa de trabajo reparada son ejemplos concretos de reutilización empresarial.

Reciclaje y valorización

Cuando un material ya no puede reutilizarse, el reciclaje permite reincorporarlo como materia prima secundaria. Aquí es donde la segregación correcta, la relación con gestoras confiables y la trazabilidad son fundamentales. Cada kilogramo reciclado es un kilogramo que no se extrae de la naturaleza.

Simbiosis industrial

Los residuos de una empresa pueden ser insumos para otra. La simbiosis industrial consiste en crear redes de intercambio de materiales entre empresas de un mismo territorio o parque industrial. En Chile ya existen experiencias exitosas, especialmente en la zona industrial de Coronel y en el polo agroindustrial del Maule.

Indicadores clave para medir circularidad empresarial

Medir el impacto real de tu empresa en la economía circular requiere indicadores de circularidad claros, medibles y comparables en el tiempo. Estos son los más relevantes:

Tasa de desvío de vertedero

Mide el porcentaje de residuos que se desvían del relleno sanitario mediante reciclaje, compostaje, valorización energética u otras formas de tratamiento. Se calcula como:

Tasa de desvío = (Residuos valorizados / Total de residuos generados) × 100

Una empresa que genera 100 toneladas de residuos al año y recicla 60 tiene una tasa de desvío del 60%. Las empresas líderes en Chile apuntan a tasas superiores al 80%, y algunas en la industria manufacturera ya superan el 90%.

Tasa de reciclaje

Es un subconjunto de la tasa de desvío. Mide específicamente qué porcentaje de los residuos se recicla (se transforma en materia prima secundaria), excluyendo otras formas de valorización como la energética. Es el indicador más exigente y el que mayor impacto tiene en la economía circular.

CO₂ evitado por reciclaje

Quizás el indicador más potente a nivel comunicacional. Mide las toneladas de CO₂ equivalente que tu empresa dejó de emitir gracias al reciclaje, comparado con fabricar los mismos productos a partir de materia prima virgen. Los factores de conversión se basan en estudios del GHG Protocol, la EPA y el IPCC.

Por ejemplo, reciclar una tonelada de cartón evita aproximadamente 0,7 toneladas de CO₂; una tonelada de aluminio reciclado evita cerca de 9,1 toneladas de CO₂. Estos números permiten traducir la gestión de residuos en lenguaje de cambio climático, algo que resuena con inversionistas, clientes y reguladores.

Productividad material

Mide cuánto valor económico genera tu empresa por cada tonelada de material que consume. Se calcula como:

Productividad material = Ingresos / Toneladas de materias primas consumidas

Un aumento en este indicador significa que estás generando más valor con menos recursos, que es la esencia de la economía circular.

Cómo medir y reportar tu impacto: ejemplos prácticos

Pasar de la teoría a la práctica requiere un proceso sistemático. Aquí hay un ejemplo concreto de cómo una empresa mediana en Chile puede medir su impacto circular:

Ejemplo: empresa de alimentos con planta en Santiago

Supongamos una empresa que genera los siguientes residuos anuales:

  • Cartón de embalaje: 24.000 kg reciclados
  • Plástico film: 8.000 kg reciclados
  • Residuos orgánicos: 12.000 kg compostados
  • Basura general: 6.000 kg a relleno sanitario

Con estos datos, los indicadores serían:

  • Total generado: 50.000 kg
  • Total desviado: 44.000 kg (cartón + plástico + orgánicos)
  • Tasa de desvío: 88%
  • Tasa de reciclaje: 64% (32.000 kg de cartón y plástico, excluyendo compostaje)
  • CO₂ evitado: aproximadamente 16.800 kg de cartón × 0,7 = 11.760 kg CO₂ por cartón; 8.000 kg × 1,4 = 11.200 kg CO₂ por plástico. Total: ~22,96 toneladas de CO₂ evitado.

Estos números se pueden presentar en reportes de sustentabilidad, sitios web corporativos, licitaciones y comunicaciones a stakeholders. La clave es que cada cifra esté respaldada por certificados de reciclaje verificables.

Ejemplo: empresa de servicios con múltiples oficinas

Una empresa de servicios con 5 oficinas en distintas ciudades puede consolidar su impacto sumando los datos de todas las sedes. Si cada oficina recicla papel, cartón y plástico, el indicador consolidado permite comunicar impacto a nivel empresa, mientras los datos por sede permiten identificar oportunidades de mejora locales.

El rol de los certificados como evidencia de circularidad

En el mundo de la economía circular, las palabras no bastan: se necesitan datos verificables. Los certificados de reciclaje cumplen exactamente esa función. Son la evidencia tangible de que los kilogramos declarados fueron efectivamente reciclados, que el CO₂ evitado se calculó con factores reconocidos y que la gestora que procesó los materiales opera legalmente.

Sin certificados verificables, los indicadores de circularidad quedan en el terreno de la autodeclaración, lo que genera desconfianza y puede calificarse como greenwashing. Con certificados, cada número tiene un respaldo documental que resiste auditorías y fiscalizaciones.

Los marcos de reporte más reconocidos, como GRI, SASB y el CDP, requieren que los datos ambientales estén respaldados por evidencia de terceros. Los certificados de reciclaje son precisamente esa evidencia.

Cómo CertiRecicla contribuye a medir tu impacto circular

CertiRecicla permite a las gestoras de reciclaje generar certificados que incluyen automáticamente los indicadores clave de economía circular: kilogramos reciclados por material, CO₂ evitado calculado con factores reconocidos y código de verificación. Para los clientes de la gestora, esto se traduce en datos listos para usar en reportes de sustentabilidad, auditorías ISO 14001 y comunicaciones de impacto ambiental, sin necesidad de hacer cálculos manuales ni recopilar información de múltiples fuentes.

Resumen

La economía circular busca eliminar el concepto de residuo manteniendo los materiales en uso el mayor tiempo posible. Chile tiene una hoja de ruta ambiciosa al 2040 con metas de reciclaje del 65% y reducción de residuos del 25%. Las empresas pueden medir su impacto circular con indicadores como tasa de desvío, tasa de reciclaje, CO₂ evitado y productividad material. Los certificados de reciclaje son la evidencia verificable que respalda cada indicador y diferencia el compromiso real del greenwashing.

Checklist: Preparar una auditoría ambiental ISO 14001

Los 12 puntos que el auditor revisará, documentos que pedirá y los 5 errores más comunes que debes evitar.

Descargar PDF

Calcula tu impacto con datos verificados

Usa nuestra calculadora gratuita con factores EPA WARM y DEFRA actualizados.

Ir a la calculadora